El próximo curso, no hay curso

By | 9 marzo, 2015

Me hago eco desde mi blog de la campaña iniciada por mi compañero de la Universidad de Barcelona, el profesor Antonio Bartolomé, que con su lucidez habitual describe la penosa situación en la cual se encuentra la universidad pública española y nos llama a secundar la iniciativa de que “El próximo curso, no hay curso”. Animo a leer su argumentación, pero de forma sintética explico que yo, que nunca jamás he secundado ningún tipo de huelga, en esta situación me parece que es un acto de responsabilidad. Me acuerdo en estos momentos de mi maestro que siempre me dice que “si la sociedad supiera lo que pasa aquí dentro…”. Pues lo que pasa se resume en:

– Profesores con las carreras profesionales completamente paralizadas, lo que implica no poder participar en tribunales, no poder dirigir trabajos de investigación, no poder solicitar reconocimiento a su investigación,…

– Bajas que desde años no se han cubierto, lo que supone engrosar la plantilla de profesorado con asociados que por cantidades míseras de dinero hacen lo que buenamente pueden en las clases que ni siquiera tienen tiempo de preparar (firme usted hoy, empieza la asignatura mañana).

– Plazas que se cubren con profesorado sin especialización, vale cualquiera con tal de que acepte el contrato.

– Mientras aumentan los porcentajes de profesorado a tiempo parcial y pluriempleado, aumenta de forma idéntica la carga de trabajo del profesorado estable que resiste como puede.

– Desánimo absoluto entre el profesorado estable que a lo largo de los último años ha visto cómo ha pasado de ser personal docente e investigador a ser personal administrativo, burócrata, docente a ratillos cuando puede, investigador sin financiación porque no hay, rellenador de papeles mil, cumplimentador de impresos profesional, economista en ciernes y contable,…

– No vamos a hablar de nivel adquisitivo perdido, porque de esto sabemos mucho todos los españoles. Pero sí podemos hablar de la financiación de la investigación que en el momento actual produce tristeza.

En fin, una pena ante una situación lamentable a la que nadie presta atención alguna. Ni siquiera estando en pre-campaña electoral la educación pública parece ser una preocupación de los españoles. Pero con este presente, nos estamos jugando el futuro.

 

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